
Horacio Marun implementa la digitalización en su empresa. Foto: Cortesía
ENTREvista
Tradición, administración y visión digital
en la industria del calzado con Horacio Marun
Calzado Boddy es una empresa familiar con 25 años en el mercado, pero la historia de Horacio Marun con el calzado comienza mucho antes. Desde su abuelo, la familia se ha dedicado al oficio zapatero, y su padre fue quien formalizó el proyecto que hoy sigue vigente. Horacio creció literalmente entre suelas, pieles y hormas; en vacaciones, en lugar de descansar, se integraba a la fábrica para ayudar y aprender.
Como a muchos jóvenes que crecen en un negocio familiar, a Horacio le surgió la inquietud de estudiar algo distinto y no seguir exactamente la misma ruta. Durante la adolescencia contempló otras opciones, incluso pensó en estudiar arquitectura, pero con el tiempo entendió que su verdadero aporte a la empresa no estaba en la producción, sino en la administración. Esa claridad lo llevó a estudiar esta carrera con un objetivo claro: fortalecer la empresa familiar desde dentro.
El punto de inflexión:
pandemia y mayor responsabilidad
Aunque siempre estuvo vinculado al negocio, fue en 2019 y, sobre todo, durante la pandemia cuando Horacio se involucró de manera mucho más directa. En ese periodo tomó responsabilidades clave dentro de Tecnoflex, una empresa del grupo enfocada en la fabricación de suelas. Ahí se encargó de compras, materiales, proveedores y atención a clientes, lo que le permitió conocer a fondo los procesos y la cadena de valor.

La industria del calzado ha estado presente en la vida de Horacio desde sus abuelos. Foto: Cortesía
Una vez que dominó el área de suelas, Horacio dio el siguiente paso: integrarse de lleno a Calzado Boddy. Comenzó en el área de ventas, participó en el desarrollo de nuevos diseños, buscó sus propios clientes y empezó a aportar ideas estratégicas para el crecimiento de la marca. Hoy suma alrededor de cinco años participando activamente en la toma de decisiones del negocio.

Actualmente emplean a cerca de 40 personas, Foto: Cortesía
El mayor reto
construir y mantener un buen equipo
Para Horacio, uno de los desafíos más grandes en la industria no es el mercado, sino las personas. Explica que hay temporadas en las que se logra formar un excelente equipo de trabajo, pero no todos los colaboradores permanecen.
“Hay temporadas que tienes un buen equipo de trabajo pero no todos duran, por ciertas circunstancias se van saliendo y te afecta, es cuando empieza a afectar tu calidad“, comentó.
Contar con buenos encargados es clave, ya que de ellos depende en gran medida la estabilidad y el compromiso del equipo, además de que mantener la calidad del zapato es una responsabilidad compartida, cuando el equipo entiende el valor del producto y lo cuida como propio, los resultados se reflejan en cada par que sale de la fábrica. Por eso, el reto constante es formar colaboradores que compartan la misma visión y el mismo nivel de exigencia.
Un paso
hacia el mercado internacional
De cara a 2026, la empresa tiene un objetivo claro: fortalecer su presencia internacional. Guatemala es uno de los mercados a los que ya han llegado, gracias al acompañamiento de COFOCE. La experiencia fue muy positiva, ya que les ayudó a resolver una de las principales barreras: saber por dónde empezar y a quién tocarle la puerta.
Gracias a COFOCE, Horacio solo tuvo que enfocarse en preparar muestras, mientras que el organismo se encargó de la logística, los itinerarios y las citas con posibles clientes. Esto les permitió presentarse de manera profesional y con oportunidades reales de cerrar negocios.

Horacio compartió espacio con el director de COFOCE, Luis Rojas. Foto: Adrian Claudio
El siguiente paso
ahora hacia lo digital
Otro de los proyectos clave para la marca es el desarrollo de su tienda en línea. Este e-commerce estará enfocado en un modelo B2C, permitiéndoles tener contacto directo con los consumidores que ya conocen la marca y llegar a nuevos públicos mediante publicidad digital. Sumarse a lo digital significa mayor alcance y, a mediano plazo, menores costos operativos.
“Mi papá me ha apoyado en todo, y es el cambio que quiero implementar en la empresa“, reconociendo la iniciativa de sumarse al entorno digital como parte de su aportación para evitar que la empresa se vuelva obsoleta. Su objetivo es claro: modernizar sin perder la esencia artesanal que los ha caracterizado durante años.

Con sus productos hechos de piel, buscan compartir la calidad con sus cientes. Foto: Cortesía
El mensaje es claro: invertir en digitalización puede ser pesado al inicio, pero es una inversión que vale la pena. A largo plazo, los procesos se optimizan, se requiere menos personal operativo y la gestión se vuelve más eficiente.